No es un anuncio de una agencia de viajes. Es una llamada a luchar contra el otoño en tu relación.
Si te sientes aburrido, metido en un bucle que no da para más. Si ves que te faltan las ganas de estar juntos. Reacciona.
No te apoltrones. No has nacido para ser feliz a medias.
Los dos os merecéis mucho mas.
¿ Cómo te va a gustar un zumo en el que dejas las naranjas a medio exprimir? ¿es absurdo verdad? Pues eso.
Eres tú el que debe apretar la naranja fuerte contra el exprimidor. Eres tú el que debe arremangarse y trabajar agenda y presupuesto en mano y con un plan de acción concreto.
Incluso aunque no sientas la necesidad de hacerlo.
No dejes que el tumor avance. No pactes con una relación mediocre. Es la tumba de la felicidad.
No corras el peligro de que todo empiece a dejar de tener sentido. ¿no será que has descuidado la relación?
¿ confiabas en que crecería y se mantendría sola?
Que ingenuo...Si es el proyecto más importante en el que estas metido!!
Ánimo que estas a tiempo!
“No me pasa nada es sólo cansancio”
Esta frase que a veces suena sólo a excusa, es un denominador común frecuente entre las parejas, diría que especialmente las más jóvenes.
Nos pueden los horarios, intensos y extensos muchas veces.
Nos agotan las distancias, los atascos, los agobios, las prisas…
Nos desbordan las obligaciones, las responsabilidades, la lista de cosas pendientes.
Y el efecto es el cansancio. Que no nos lo inventamos, no es que seamos muy flojos, es que sencillamente hay momentos en los que no damos para más.
Y ella/él está ahí. Nos espera, como siempre. Nos necesita comunicativos, atentos, cariñosos,incluso ocurrentes.
No busques fantasmas: muchas veces lo único que le pasa a tu pareja es que se le han agotado las fuerzas.
Y el problema es que las fuerzas se llevan por delante muchos de los ingredientes básicos de la vida en pareja: la emoción, el entusiasmo, la conversación animada, el apetito sexual...
No pasa nada. Unas horas de descanso y volverá a ser quien era. No se lo eches en cara.
Y tu procura salir pronto de esa postración ¡y no se te ocurra mirarte el ombligo!
Juntos sumamos mucho más que dos
Estar juntos nunca debe suponer reducir el mundo de relaciones de él y ella. Si quieres a una persona le debes facilitar que haga crecer
sus relaciones personales de amistad, de familia…Porque le aportan, le hacen más persona y además más feliz, y eso es lo que tu buscas, ¿verdad?
Esto es especialmente importante cuando se trata de su familia de origen.
No es infrecuente que surjan rivalidades, diferencias, dificultades y conflictos. De alguna manera diría que es natural, porque la convivencia se vuelve más o menos estrecha y el invitado a la familia ni es como ellos, ni ve las cosas como ellos, ni falta que le hace. Y así surgen matices y comentarios, que pueden convertirse en agravios.
No caigas en la trampa. Mira a su familia con cariño, ten en cuenta que para tu pareja son muy muy importantes. Los lleva muy
dentro de su corazón, por eso debes ejercer al máximo la
comprensión.
Y si ves que tu pareja tiene algún problema con sus padres o hermanos... trata de apoyar, de resolver, en definitiva de sumar, nunca restar y menos dividir.
Te lo agradecerá, y mucho.
Acuérdate: lo haces por amor. Y a veces cuesta.
Hay momentos o épocas en la vida en las que te ocurren cosas que te llevan a dejar de creer en ti. Esa enfermedad que te debilita hasta incapacitarte, ese empleo que se desvanece delante de ti, esa adicción que vuelve a presentarse con fuerza y que no puedes controlar, ese estado de ánimo que se desploma sin que parezca que puedas hacer nada...
En esos momentos en los que no das dos duros por ti, el mejor espejo en el que mirarte es tu pareja.
Ponte en frente de ella y mírate. Te devolverá tu imagen a través de sus ojos. Te demostrara que también ahora está a tu lado al 200%. Y que te ve muy distinto a como tu, en estos momentos bajos, te llegas a ver. Te ve ganando, venciendo, superándolo.
Hay pocas cosas tan estimulantes como saber que alguien está dispuesto a todo por ti. Eso sí que aporta una sobredosis de visión positiva.
La mejor autoestima es como tú me ves.
“La llegada de los niños, las noches de insomnio, la bronquiolitis...todo eso se lleva la pasión por delante”.
“Con el paso de los años lo que va quedando es otra cosa: más compañeros, menos amantes...mas estable supongo”.
Frases como estas, por no caer en algún mal titular como “el matrimonio es la sepultura de la pasión” son las que me hacen escribir hoy, de nuevo tecleando en el Ipad volviendo de viaje.
¿Qué es eso de la pasión? ¿Qué ingrediente es ese que parece diluirse en el primer bocado? ¿Tiene sentido mantener una cierta melancolía ante su pérdida?
A ver lectores y lectoras enamorados desde hace años:
¿Echáis de menos el hormigueo en el estomago?
¿El pálpito veloz al acercarnos a su casa?
¿Cambiarías eso por lo que tenéis hoy?
Yo creo que la pasión es querer estar siempre contigo.
Fundirnos en un abrazo denso, denso.
Preferirte a cualquier plan alternativo.
Saber que mi vida sin ti no tiene ningún sentido.
Sentir que tu ausencia no la llenan ni siquiera nuestros hijos.
Estar cenando con amigos y mirarte en silencio pensando cuanto me gustas.
Eso es pasión.
La comunicación entre el y ella debe ser fluida espontánea, natural...pero hay ciertos códigos que debemos seguir.
Y si hay algo que debemos desterrar para siempre en nuestros intercambios, es la comparación. Yo diría más, creo que hay que huir de la tentación de comparar, ni siquiera interiormente, a mi marido a mi mujer, con cualquier otra persona.
Ella, el es irrepetible. ( afortunadamente pensara alguien...) y la comparación además de ser una tontería que no lleva a ningún lado, es una falta de consideración seria.
Se podría comparar un aspecto de la persona, por ejemplo Nadal juega al tenis mejor que Juan. ¿Y qué?
Sin embargo, lo que no puedes comparar es la persona en su totalidad y eso es lo que importa de verdad. Con la persona se convive, con una o dos cualidades no.
En fin, no seamos tontos y desterremos de verdad y para siempre esa boba tendencia. Hasta el refranero nos lo dice:
La vaca del vecino siempre da mas leche que la mía
Pues eso, atiende y cuida a la tuya, verás como acaba dando la mejor leche del mercado
Vivir juntos y que haya roces es todo uno. Sin que se trate de grandes cosas. Con frecuencia son diferencias de opinión, de visión o de sensibilidad las que nos pueden llevar a enfrentarnos. Y en la confrontación y con el ánimo caliente podemos lanzar dardos o hacer cosas que duelan. El perdón es la salida.
Ten la sencillez de decir:"Lo siento de verdad, lo he hecho fatal"
"perdóname, de verdad, no pretendía hacerte daño"Y ten grandeza de alma para perdonar de verdad. Porque muy probablemente el dolor que sientes no era buscado. Con frecuencia la ofensa viene más de no saberlo hacer mejor que de mala intención. Y en este segundo caso, tantas veces es fruto de esa subida de temperatura...que hay que saber controlar, eso si.Pero lo más importante es que entre dos que se quieren debe existir esa capacidad para entender que el otro no es perfecto, ni de lejos. Y tu tampoco. Por lo que los dos necesitáis ese espacio de frenada. Para parar sin pegárosla y recuperar la ruta.Y seguir amando y sabiendo que nos puede defraudar en un momento dado.
El perdón nos libera del veneno del rencor. Nos devuelve la serenidad.
Y nos da la capacidad para seguir caminando juntos. Con los pies de barro.